Sobre una piedra ovalada colocan una porción de arcilla y la extienden dándole golpes suaves con la paleta. Así elaboran las vasijas, los cántaros y todos los objetivos utilitarios de uso doméstico. Aplican también la forma manual para esculpir personajes típicos, animales de la zona y motivos decorativos. No usan el torno ni los moldes, porque solo producen piezas únicas.
La maestra vive agradecida a Dios por permitirle compartir su vocación con dos de sus siete hijos. "Por mi edad, les digo que me ayuden más y que después se tendrán que quedar con este arte. Quiero que lo sigan haciendo porque desde años atrás luchamos para que no se pierda". Aunque sus tres hijos varones dominan la técnica, no la practican porque ya no es rentable porque la competencia trabaja en serie y abarata precios.
CONSERVAN UNA ANTIGUA TÉCNICA LLAMADA EL PALETEADO. SOBRE UNA PIEDRA OVALADA COLOCAN UNA PORCIÓN DE ARCILLA Y LA EXTIENDEN DÁNDOLE GOLPES SUAVES CON LA PALETA. ASÍ ELABORAN LAS VASIJAS, LOS CÁNTAROS Y TODOS LOS OBJETIVOS UTILITARIOS DE USO DOMÉSTICO...
TALENTO Y CREATIVIDAD
Cuando comenzó, no pensó que algún día sus creaciones llegaran a ser reconocidas en Lima, mucho menos en España y Estados Unidos, a donde ha viajado para participar en ferias internacionales. "Mi padre, Andrés Sosa Ruiz, era analfabeto y hacía bastantes cosas rústicas para venderlas.
Así fui conociendo todo el trabajo, desde los 9 años. Recién a los 11 años me puse a trabajar los 'comienzos', que eran como unos gorros de arcilla andina". Un día, su hermano mayor le preguntó si le gustaría aprender la técnica. Al conocer sus intenciones, se dedicó a enseñarle junto a sus dos hermanas. La condición era que se levantaran muy temprano, apenas escucharan los toques de una campanita. Por ser la mayor, ponía más empeño en las actividades. Así aprendió a lograr "comienzos" en menor tiempo y a producir grandes cantidades. Un día, una mujer los compró todos. "Yo me decía por qué esa señora habrá comprado todas esas piezas tan feas, porque para mí estaban feas.
Entonces, empecé a trabajar más piezas, pero ya no tan gruesas como la primera vez", comenta. Después de un año de práctica, Juana Sosa Alache pudo culminar sola su primera obra de arte. Con el tiempo, aprendió que debía ponerle su firma a cada pieza porque son únicas y se diferencian del resto por su estilo personal.
Al casarse, a los 17 años, le propuso a su esposo continuar con lo que le gustaba y que lo hacía tan bien. Al inicio se opuso y solo aceptaría si decía a sus familiares que él era quien se dedicaba a la cerámica. Su hermano, el maestro Gerásimo Sosa Alache, fue quien lo convenció. En aquellos años, su madre era su mejor promotora. Ella se encargaba de traer a los turistas hasta su taller.
Su primer motivo nació de su entorno. "Veía bastantes señores a quienes les gustaba la música. No solo componían, sino también cantaban. Entonces, hice al cholo con su ponchito y sombrero, tocando su guitarra". Después nacieron las cholas que llevaban sus depósitos de agua y las que regresaban del campo cargando su leña. Poco a poco, sus motivos empezaron a gozar de popularidad.
NUEVAS RUTAS
La primera vez que salió de Chulucanas fue gracias al apoyo recibido por el Movimiento Manuela Ramos. "Tenía miedo de ir a Lima porque nunca antes había viajado fuera de mi pueblo, pero me fue bien. Yo mandaba cajas con cerámicas y ellas me ayudaban a venderlas cada vez que había alguna feria o cuando se encontraban de aniversario".
En 2001, envió una pieza inspirada en una novia a un concurso que se organizó en Estados Unidos. Un día, cuando ya se había olvidado del certamen, la llamaron para darle la gran noticia de que era una de las ganadoras. Feliz por los resultados, aunque temerosa por su primer viaje fuera del país, aceptó la invitación. Después, participó en una feria de arte popular en España, en donde vendió sus mejores trabajos.
"Es mentira que el artesano tenga dinero", me dice con cierta desazón. Me comenta que cada vez vende menos porque la mayoría de los clientes prefiere jarrones que otros artesanos ofrecen en grandes cantidades. A pesar de las dificultades, asegura que sus manos seguirán despertando la magia de la arcilla porque la cerámica siempre será un acto de fe.
11/02/12